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¡Mi peor experiencia en moto!

¡Mi peor experiencia en moto!

Mi peor experiencia en moto la recuerdo muy bien.

Fue la primera vez que entré en circuito. Montmeló 1998. Lo tengo grabado a fuego porque fue… fue posiblemente la PEOR experiencia que he tenido nunca.

Por aquel entonces, llevaba una Suzuki GSXR600 que era muy bonita (o por lo menos eso me parecía a mi y me lo sigue pareciendo) pero era un auténtico desastre en cuánto a set-up de la parte ciclo.

Suzuki GSXR600

¿Por qué fue mi peor experiencia en moto?

Con ganas de que llegara el día para ir con mi suzuki al circuito de Montmeló, en Barcelona. Y todo para que, al final de recta, frenando fuerte, la horquilla se hundía una barbaridad.

Al acelerar, la moto se descomponía al llegar a la “zona buena” de rpm’s (aquel motor era más parecido en comportamiento a un 2T que a un 4T) haciendo que el manillar se volviese absolutamente loco.

No había manera de seguir una trayectoria definida y para colmo, en la frenada de La Caixa, se levantaba la rueda trasera del suelo, haciendo que aquel enorme colín fuese dando bandazos a su antojo.

Puedo asegurarte que de largo fui el más lento del día y el más decepcionado y no entendía el motivo.

En carretera no parecía ir tan mal…. hasta que me puse a probarla a conciencia.

Efectivamente parecía que había comprado la peor 600 del mercado en aquella época. Pasaron bastantes preguntas por mi cabeza:

¿la vendo?, ¿la cambio por otro modelo que no me gusta pero que seguro va a funcionar mejor? o ¿me dedico al encaje de bolillos? 😜

Qué hice después de mi peor experiencia en moto

Días después, me “enfrasqué” en leer y re-leer la poca información que había en aquella época respecto a la puesta a punto en español, básicamente leyendo “Motociclismos” y “Solo Motos”.

Sin solución.

Así que, me envalentoné y, a riesgo de empeorarla, me puse a realizar settings de “prueba y error”, sin tener la mas remota idea de geometrías y ajuste de suspensiones.

Después de mi peor experienvia empece a leer revistas de motos
Para muchos de nosotros la principal fuente de información, cuando no existia internet, eras las revistas especializadas. También es cierto que muchos de los artículos de entonces superaban con creces el nivel actual de publicaciones.

Tardé como unos 2 años en alcanzar un set-up con el que me encontraba cómodo, a base de probar y probar.

De nuevo en el circuito

Y, dos años, fue el tiempo que tardé en volver a entrar en circuito (que parecía gustarle a todo el mundo menos a mi).

Bueno, la experiencia no es que fuese increíble, pero distaba mucho del desastre de Montmeló.

Mirando atrás, y ahora es fácil decirlo, el problema era que los muelles no eran los adecuados a mi peso, descompensando el reparto de pesos constantemente al acelerar-frenar, demasiado “pitch” si quisiera ser repelentemente técnico.

Aquel montón de horas quemadas ajustando a ciegas y sinsabores me enseñaron. Como se diría, a base de palos, ojalá hubiese tenido una guía que me explicase la magia negra del ajuste de suspensiones.

Mi peor experiencia en moto
Ajustar, probar, ajustar, probar, ajustar, probar… Aprender se aprende, pero es un proceso muy lento.

¿Y por qué no fui a un mecánico a que lo ajustase?

Porqué pagué varias facturas hasta que me aburrí.

Lo único que hacían era darle vueltas al regulador de precarga, cada vez más para endurecer los muelles, ojalá hubiese sabido que por mucha precarga que le des a un muelle no varía su dureza…

Acabé sentado encima de un ladrillo, por lo que tuve que desandar el camino andado por ellos (que no fueron lo suficientemente honestos para decirme que no sabían hacerlo).

Si pudiese subirme en el DeLorean DMC-12 de Marty McFly y volver a 1998 me auto-regalaría un curso de ajuste de suspensiones.

¡Totalmente convencido! (y quizá también decirme una combinación de EuroMillones…)

Esa inversión, aún en aquella época, hubiese sido la mejor realizada en aquella Suzuki y en todas las demás motos que tuve después y no la cantidad de “silenciadores” (que nunca he comprendido porque les llaman silenciadores cuando lo que acaba teniendo eran verdaderos “screamers”) que compré.

Coche del futuro
Hubiese pagado lo que fuese por ver aparecer a mi «yo» del futuro en el Delorean DMC-12 con un curso de suspensiones bajo el brazo (y la combinación de la lotería, claro!)

Por suerte para ti y gracias a mi peor experienca en moto, hoy te presento un curso online de ajuste de suspensiones. El mismo que me hubiese gustado hacer a mi en 1998.

Con toda la información que me hubiese gustado que alguien me explicase.

Voy a serte totalmente sincero… por eso lo hice, para que tu no tengas que “sufrir” como yo lo hice.

Y es que, además de unas cuantas nociones técnicas básicas, lo que puedo explicarte es un método, un procedimiento, un sota-caballo-rey, capaz de poner en el sitio correcto cualquier cosa que se mueva con dos ruedas y suspensiones.

El objetivo es evitar que sea tu peor experiencia en moto.

Y hubiese cambiado cualquiera de los silenciadores en los que me gasté el dinero (posiblemente todos ellos) por un curso como este, con el que hubiese sido capaz de hacer que cualquiera de mis motos tomase las curvas como un tiralíneas.

Tetsuya Harada
El japonés Tetsuya Harada fué conocido por trazar las curvas con compás y tiralíneas.

El curso online de ajuste de suspensiones es algo que te va a servir para poner a punto según el uso, tu tipo de conducción, la zona sobre la que ruedes y el sistema de suspensión.

Además, también te sirve para regular las suspensiones de una bici.

¡Lo que hubiese dado por encontrar un curso así!

 

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